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Categoría Salud presentada por: Archivo ADR

¿Los perros tienen enfermedades venéreas? Sí, y la peor no da síntomas

Respuesta Rápida: Sí, los perros tienen enfermedades venéreas: las principales son el tumor venéreo transmisible (TVT), la brucelosis canina y el herpesvirus canino tipo 1, que se contagian por la monta y el contacto genital. La brucelosis es la más peligrosa porque suele no dar síntomas; por eso ningún reproductor debería cruzarse sin prueba de brucelosis antes de cada servicio.

¿Qué enfermedades se transmiten por vía sexual entre los perros?

No son muchas, pero varias tienen consecuencias serias para la salud reproductiva y, en el caso de la brucelosis, también para la salud humana. Esta tabla resume las principales:

Enfermedad Agente Transmisión Consecuencia principal
Tumor venéreo transmisible (TVT) Células tumorales (alogénicas) Monta, lamido y contacto directo Tumores genitales
Brucelosis canina Brucella canis Monta, semen, secreciones vaginales y material de aborto Infertilidad, abortos y esterilidad
Herpesvirus canino Herpesvirus canino tipo 1 (CHV-1) Contacto sexual, transplacentaria y al nacer Muerte neonatal y problemas reproductivos
Micoplasmosis genital Mycoplasma spp. Contacto sexual Infertilidad e inflamación genital
Ureaplasmosis Ureaplasma spp. Contacto sexual Asociada a inflamación genital; evidencia más limitada que en las anteriores

¿Qué es el tumor venéreo transmisible (TVT)?

El TVT es, según la literatura veterinaria, una de las enfermedades venéreas más frecuentes en los perros: un tumor contagioso en el que la propia célula tumoral —no un virus ni una bacteria— actúa como agente infeccioso y se implanta como un injerto parasitario en un nuevo huésped al contacto con mucosas genitales durante la monta, el lamido o el simple roce directo (Ganguly et al., 2016).

Los signos habituales son sangrado genital (a veces la primera señal que nota el dueño), tumores de aspecto característico —descrito como "en forma de coliflor"— en el pene o la vulva, secreciones, y lamido excesivo de la zona por parte del propio perro. Puede tardar semanas o incluso meses en manifestarse después del apareamiento, lo que complica rastrear el origen del contagio.

La buena noticia es que el TVT tiene, comparado con otros tumores, un pronóstico favorable: la quimioterapia con vincristina en monoterapia es el tratamiento de primera línea y logra remisión completa en la gran mayoría de los casos tratados con el esquema recomendado (Pimentel et al., 2025). Eso no le resta importancia a la prevención, porque sigue siendo una enfermedad transmisible y su presencia en la población de perros callejeros sostiene el contagio.

¿Por qué la brucelosis canina es la más peligrosa para un criadero?

De todas las enfermedades venéreas del perro, la brucelosis canina es probablemente la más importante en términos de cría responsable, y también una zoonosis: puede transmitirse a las personas, sobre todo por contacto directo con secreciones reproductivas, material de aborto o semen de perros infectados (Hensel et al., 2018).

En las hembras puede provocar reabsorción embrionaria, abortos —típicamente en la segunda mitad de la gestación—, camadas de cachorros débiles e infertilidad. En los machos, el cuadro incluye inflamación testicular (orquitis), caída en la calidad del semen, atrofia testicular con el tiempo y esterilidad.

Lo más peligroso de la brucelosis canina, y lo que la distingue de otras enfermedades de esta lista, es que un porcentaje alto de los perros infectados no presenta ningún síntoma visible mientras sigue siendo portador y contagioso de forma intermitente (Hensel et al., 2018). Un perro puede verse, moverse y comportarse con normalidad y aun así estar transmitiendo la bacteria en cada monta.

"La brucelosis canina no se anuncia con síntomas evidentes: un reproductor puede parecer perfectamente sano y seguir siendo portador. Solo un análisis de sangre lo confirma o lo descarta, antes de cada servicio."

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¿Qué otros patógenos venéreos afectan a los perros?

El herpesvirus canino tipo 1 (CHV-1) es, junto con la brucelosis, uno de los agentes reproductivos más relevantes de la especie. Se transmite por contacto sexual, de forma transplacentaria y también al nacer, y en adultos suele pasar inadvertido o dar signos oculares o respiratorios leves; su gravedad real aparece en la reproducción, donde puede provocar reabsorción fetal, expulsión de fetos, partos prematuros y muerte de cachorros recién nacidos (Soleimani et al., 2025). Un estudio en criaderos del norte de Italia encontró anticuerpos contra CHV-1 en algo más de la mitad de los perros reproductores analizados, muchos de ellos sin signos clínicos, lo que confirma que la infección circula de forma silenciosa dentro de los planteles de cría (Rota et al., 2020).

Las infecciones genitales por Mycoplasma también se asocian a problemas de fertilidad. Un estudio en perras reproductoras encontró Mycoplasma canis entre las bacterias más frecuentes del tracto genital, tanto en hembras sanas como en aquellas con antecedentes de infertilidad, abortos o reabsorciones, aunque los propios autores señalan que un cultivo vaginal aislado —sin signos clínicos ni examen previo— no alcanza para diagnosticar una enfermedad (Jagódka et al., 2023). Es decir: su presencia importa en el contexto clínico correcto, no como dato suelto.

La ureaplasmosis (Ureaplasma spp.) se menciona en la literatura veterinaria como otra infección genital de transmisión sexual, asociada a inflamación del tracto reproductivo. La evidencia específica en perros es más limitada que para el resto de esta lista, así que se recomienda no sobredimensionarla ni tampoco ignorarla: es motivo suficiente para incluir un panel de fertilidad completo, no solo la prueba de brucelosis, cuando hay antecedentes reproductivos poco claros.

¿Cómo se pueden prevenir las enfermedades venéreas en un programa de cría?

La prevención es, en la mayoría de estos casos, más sencilla y más barata que el tratamiento. Los puntos que ningún criador responsable debería saltarse:

Buena parte de esta prevención empieza antes del servicio, en la propia planificación del cruce, no el día de la monta.

  • No usar reproductores sin estudios sanitarios completos, sin importar su palmarés o su pedigree.
  • Solicitar una prueba de brucelosis antes de cada servicio, no solo la primera vez: un resultado negativo hoy no garantiza nada dentro de seis meses.
  • Evitar cruzamientos accidentales con perros de origen o estado sanitario desconocido, incluidos los encuentros no supervisados en la calle o en espacios compartidos.
  • Usar semen ya analizado cuando se trabaja con inseminación artificial o bancos de semen.
  • Mantener registros reproductivos de cada hembra y macho: fechas de servicio, resultados de pruebas y antecedentes de abortos o camadas débiles.
  • Hacer un examen veterinario antes de cada monta, no solo cuando aparece un síntoma.

Un campeón no está libre de enfermedades venéreas: qué significa esto para el Rottweiler

Vale la pena decirlo sin rodeos: un título, una genealogía impecable o una carrera de exposición exitosa no dicen nada sobre el estado sanitario reproductivo de un perro. Un campeón puede ser portador asintomático de brucelosis o de herpesvirus exactamente igual que cualquier otro reproductor, y precisamente por su prestigio suele usarse en más cruces, lo que multiplica el riesgo si nadie lo controla. El riesgo crece además con la importación de reproductores desde otros países, una práctica habitual en la cría de Rottweiler de nivel de exposición: la evidencia epidemiológica muestra que el movimiento comercial de perros entre países es una vía real de introducción de brucelosis, y que exigir la prueba antes de cada importación reduce ese riesgo de forma drástica (Mvumbi et al., 2026).

Todo reproductor de Rottweiler, sea un campeón consagrado o un ejemplar sin exposiciones, debería evaluarse clínica y reproductivamente antes de sumarse a un programa de cría. La recomendación concreta para un criador de la raza es simple: prueba de brucelosis antes de cada servicio, incluso cuando ambos perros parecen perfectamente sanos. Para completar el panel sanitario antes de criar, conviene revisar también nuestras notas sobre JLPP y pruebas genéticas y sobre prevención de displasia de cadera.

Conclusión

Las enfermedades venéreas del perro no son muchas, pero pesan más de lo que su número sugiere: pueden arruinar una temporada de cría, dejar cachorros débiles o directamente costarle la vida a una camada entera. El TVT se ve y se trata bien; la brucelosis, en cambio, se esconde detrás de un perro aparentemente sano y por eso exige un análisis, no una mirada. Ningún reproductor —con títulos o sin ellos— debería servir sin un chequeo reproductivo previo. Es una responsabilidad tan básica como las radiografías de cadera o la prueba de JLPP, y forma parte de lo mínimo que un criador serio le debe a la raza.

Esta guía es informativa y no sustituye la consulta veterinaria.

Fuentes y referencias

  • Ganguly B, Das U, Das AK (2016). Canine transmissible venereal tumour: a review. Vet Comp Oncol 14(1):1-12. doi.org
  • Pimentel PAB, Giuliano A, Odatzoglou P, et al. (2025). Clinical Guidelines for Canine Transmissible Venereal Tumour Treatment: Systematic Review and Meta-Analysis. Vet Comp Oncol 23(2):125-140. doi.org
  • Hensel ME, Negron M, Arenas-Gamboa AM (2018). Brucellosis in Dogs and Public Health Risk. Emerg Infect Dis 24(8):1401-1406. doi.org
  • Mvumbi P, Zanella G, Crozet G (2026). Risk Assessment and Management of Brucella canis Introduction via Commercial Dog Imports Into France. Risk Anal 46(4):e70217. doi.org
  • Soleimani S, Ghorani M, Naghshe Javaheri AM, Shirafkan M, Bakhtiari H (2025). Prevalence and Clinical Impacts of Canine Herpesvirus-1 (CHV-1) in Dogs: A Review of Reproductive Effects and Ocular Lesions. Vet Med Sci 11(6):e70682. doi.org
  • Rota A, Dogliero A, Biosa T, Messina M, Pregel P, Masoero L (2020). Seroprevalence of Canine Herpesvirus-1 in Breeding Dogs with or Without Vaccination in Northwest Italy. Animals (Basel) 10(7):1116. doi.org
  • Jagódka D, Kaczorek-Łukowska E, Graczyk R, Socha P (2023). Vaginal aerobic bacteria of healthy bitches and those with fertility problems. Pol J Vet Sci 26(4):733-739. doi.org

Contenido educativo de divulgación; no reemplaza el diagnóstico de un médico veterinario.

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Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las principales enfermedades venéreas en perros?

Las principales son el tumor venéreo transmisible (TVT), la brucelosis canina (Brucella canis) y el herpesvirus canino tipo 1, a las que se suman infecciones genitales por Mycoplasma y Ureaplasma. Se transmiten por la monta, el lamido y el contacto directo con secreciones genitales.

¿Qué es el tumor venéreo transmisible (TVT) y cómo se contagia?

Es un tumor contagioso en el que la propia célula tumoral se transmite entre perros durante la monta, el lamido o el contacto directo, y se implanta en la mucosa genital del nuevo huésped. Sus signos incluyen sangrado genital, tumores de aspecto de coliflor en pene o vulva, secreciones y lamido excesivo. Tiene buen pronóstico: la quimioterapia con vincristina logra remisión completa en la gran mayoría de los casos.

¿Por qué la brucelosis canina es tan grave en un criadero?

Porque provoca infertilidad, abortos y esterilidad, y porque un porcentaje alto de los perros infectados no presenta ningún síntoma visible mientras sigue siendo portador y contagioso. Además es una zoonosis: puede transmitirse a las personas por contacto con secreciones reproductivas o material de aborto. Por eso se recomienda la prueba de brucelosis antes de cada servicio, no solo una vez.

¿El herpesvirus canino puede transmitirse por vía sexual?

Sí. El herpesvirus canino tipo 1 (CHV-1) se transmite por contacto sexual, de forma transplacentaria y también al nacer. En adultos suele pasar inadvertido, pero en la reproducción puede provocar reabsorción fetal, abortos, partos prematuros y muerte de cachorros recién nacidos. Estudios en criaderos han encontrado anticuerpos en más de la mitad de los reproductores analizados, muchos sin signos clínicos.

¿Cómo se previenen las enfermedades venéreas en un programa de cría?

No usando reproductores sin estudios sanitarios completos, solicitando prueba de brucelosis antes de cada servicio, evitando cruzamientos accidentales, usando semen ya analizado cuando se trabaja con inseminación artificial, manteniendo registros reproductivos y haciendo un examen veterinario antes de cada monta.

¿Un Rottweiler campeón puede tener una enfermedad venérea?

Sí, un título o una carrera de exposición exitosa no dicen nada sobre el estado sanitario reproductivo de un perro. Un campeón puede ser portador asintomático de brucelosis o de herpesvirus igual que cualquier otro reproductor, y al usarse en más cruces multiplica el riesgo si no se lo controla. Todo reproductor de Rottweiler debería evaluarse clínica y reproductivamente antes de sumarse a un programa de cría, con prueba de brucelosis antes de cada servicio.

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